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    Conozco al Dr. Eduardo Jahn desde hace 6 años, y doy gracias a Dios por haberlo puesto en nuestro camino. A los dos años y medio, mi hijo sufrió de meningitis y encefalitis por el virus Epstein Barr, lo que le dejó como secuela una Epilepsia catastrófica que lo hacía convulsionar más de 20 veces diarias.

    Después de su hospitalización en cuidados intensivos por dos meses, pasamos por la consulta de varios neuropediatras y terapeutas. Obviamente, como padres hicimos hasta lo imposible para dar con el tratamiento que lograra controlar los episodios convulsivos; Y encontrar las terapias que ayudaran al niño a recuperar su salud física y mental. Probamos todo tipo de medicamentos, hasta que nos quedamos con un tratamiento que parecía el adecuado.

    Sin embargo, luego de años con una evolución satisfactoria que lo dejó tomando medicamentos anticonvulsivantes, se requeria suspender tal medicación (por sus efectos colaterales). Según las resonancias magnéticas y los EEG ya no necesitaba tal medicación, pero al intentar retirarla volvían las convulsiones… Por supuesto, con un hijo ya de 10 años completamente normal, un verdadero milagro divino, lo menos que queríamos era que retrocediera. Hasta que llegamos a la consulta del Dr. Eduardo Jahn quien nos explicó que nuestro hijo se había hecho adicto a la benzodiapezina, los tranquilizantes.

    Lo primero que hicimos fue retirársela con ayuda de un tratamiento diseñado para él, para evitar los síntomas de abstinencia y las convulsiones… No sólo lo logramos, sino que seguimos trabajando para mejorar otras áreas que también estaban afectadas. 

    Demás está decir que mi agradecimiento es infinito… Más que un doctor, Eduardo es un amigo. Hasta yo misma pasé por su consulta y me ayudó enormemente para controlar mi ansiedad con una de sus recetas mágicas… Dios te bendiga siempre!!!

    Velia Trias 02/09/2016