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    RETARDO MENTAL MODERADO, TRASTORNO SEVERO DE LENGUAJE Y DÉFICIT DE ATENCIÓN: Esta fue la condición diagnosticada a mi hija Wendy Chacón a los 4 años luego de estar sometida durante 2 años a todo tipo de evaluación médica por un grupo nutrido de especialistas. Buscamos una causa, y los estudios mostraban que era una niña totalmente sana. ¿Entonces? ¿Porqué sus deficiencias? ¡Causa desconocida!

    Casi sin tratamiento durante 13 años, tiempo durante el que padecimos y sobrevivimos a sus constantes episodios de irritabilidad, depresión, más la lucha constante contra el sueño y posteriormente con el bruxismo; Su lenguaje era el de una niña de 1 año. Su conducta, muy celosa por lo que la relación con su padre era hostil y esa era una gran mortificación para mí y para él una gran tristeza. En los colegios especiales y deportes no logro objetivos favorables… nada le gustaba, no socializaba, ni siquiera con la familia, mostraba gran timidez. Solo quería estar encerrada en la casa y los episodios de depresión se tornaron en violentos y en desobediencia descontrolada.

    Comencé a buscar alternativas fuera del grupo médico que siempre la atendió, pero solo conseguía que la “doparan” y retrasando aún más lo poco que había logrado aprender; Pero con esa esperanza que tenemos las madres, suponía que debería haber alguien que pudiera ayudarla y, en esa búsqueda, llegue al consultorio del Dr. Eduardo Jahn en abril del 2014.

    El progreso comenzó a partir de la primera semana, esto fue asombroso, lo que antes me llevo años enseñarle ella lo estaba asimilando en días, inclusive aprendía labores por propia iniciativa que yo nunca le había enseñado, su mal humor la depresión, la timidez, el aislamiento disminuyo notablemente, su relación con su padre ahora es eso: padre e hija.

    El último curso lo aprobó, por fin veía frutos a los esfuerzos, ahora ella misma busca tareas que hacer y hasta tiene planes de ver clases de baile, su lenguaje ha mejorado y aumentado, ahora cuida ella misma, de su apariencia física, la cual ha cambiado notablemente; Ella como persona ha madurado su mirada, su postura, su comportamiento en general.  Es de una adolescente sana,  se convirtió en una persona capaz e independiente para su comida y su propia persona,  su desenvolvimiento dentro del hogar es provechoso para todos, ya no sobrevivimos a ella, ahora convivimos  con ella a través de las herramientas que nos dio el Dr. Eduardo Jahn.

    Aún faltan logros como él lo dijo, sin embargo en este breve pero productivo tiempo ya descubrí el potencial dormido y desperdiciado de mi hija. Aun pienso que hubiese logrado si hubiese sido tratada por este médico 10 años atrás.

    Aprendí 2 cosas la primera: que mi hija es una bendición, no un castigo, solo necesitaba un tratamiento médico adecuado. La segunda: el mayor problema de estos niños no es la enfermedad o condición es la falta de orientación y herramientas de la propia familia. Padres no estamos solos en esto y nuestros niños tampoco. Gracias Dr. Jahn.

    MARYLU VASQUEZ CARACAS-VENEZUELA 10/08/2016