Miastenia Gravis (4/6): Generalidades del diseño terapéutico

Miastenia Gravis (4/6): Generalidades del diseño terapéutico

La atención de un paciente con miastenia gravis es todo un reto. Requiere tener a disposición medicamentos y servicios médicos de urgencias, así como una comunicación franca y frecuente. La orientación médica tanto a los familiares como al paciente es fundamental, y debe ser continuada, ya que alcanzar un bienestar sostenido y una independencia de la medicación requiere meses y años de esfuerzo.

 

Las formas de presentación de los síntomas en la Miastenia Gravis

Hemos diseñado con éxito numerosos esquemas terapéuticos para pacientes con miastenia gravis. Unos son útiles para su presentación generalizada, en la cual la fuerza muscular está afectada en todo el cuerpo. Otros funcionan para otra presentación de la enfermedad, que está dada principalmente por la debilidad en manos y rostro: el paciente no tiene fuerza para sostener objetos, elevar los brazos, masticar, tragar, hablar e incluso respirar con facilidad, lo cual puede agravarse hasta requerir de una máquina para respirar. Síntomas frecuentes y “clásicos” son la caída de uno o de los dos párpados (ptosis palpebral) y la visión doble (diplopía).

Las dos presentaciones de la enfermedad pueden concurrir en un mismo paciente de forma alterna o simultánea. El diseño terapéutico en este caso es distinto pero también efectivo, aunque toma más tiempo ver los resultados. La afección mixta requiere ajustes más precisos, ya que debe ir llevando a la vez los extremos opuestos de la miastenia gravis y sus oscilaciones. Es como tratar a la vez dos enfermedades distintas.

 

Esquemas terapéuticos enfocados en la respiración

El diseño terapéutico implementado por etapas y adecuado a cada caso incluye medicación para una mejor respiración, menos secreciones, broncoespasmos y menos esfuerzo respiratorio. Ello genera en el paciente una experiencia que lo motiva, que lo mueve hacia la confianza. Este enfoque terapéutico resulta especialmente útil en períodos climáticos difíciles, ambientes fríos o durante cuadros infecciosos o alérgicos.

Hay un enfoque terapéutico para momentos en que el paciente ha sufrido complicaciones en su dificultad para respirar, lo que ocurre generalmente alrededor de procesos infecciosos de tipo viral. Esto permite tomar acciones ante la amenaza de insuficiencia respiratoria y evitar ser hospitalizado, evitar el ingreso a la unidad de terapia intensiva y el uso de la ventilación mecánica.

También hay un diseño terapéutico para disminuir las secreciones bronquiales aumentadas y la salivación excesiva que el Mestinon genera. La salivación es aún más notoria en un paciente que no tiene muchas posibilidades para tragar. Las secreciones bronquiales, por muy leves que sean, generan una enorme resistencia al flujo de aire en los pulmones, especialmente para quienes no tienen mucha fuerza de fuelle. Otros esquemas terapéuticos son específicos para pacientes hospitalizados o en la unidad de terapia intensiva, ya que permiten disminuir el tiempo de intubación y de uso de la asistencia ventilatoria mecánica.

 

Otro diseño terapéutico

Un esquema terapéutico particularmente útil tiene su efecto sobre la dificultad para masticar, tragar y respirar, así como para la recuperación de la fuerza muscular en las manos. Mediante este tratamiento, el paciente logra comer sin tanta fatiga y sin ahogos, así como consigue pronunciar con más claridad, decir frases más largas y fluidas y sostener objetos con las manos, todo lo cual implica mayor independencia. Con ello ocurre un cambio adicional: la disminución de la sensación de indefensión, la mejora de la actitud y la disposición hacia el éxito. Los temores ceden aun antes de ocurrir la mejoría de los síntomas y es que la debilidad para hablar y tragar viene químicamente asociada a la sensación de indefensión.