El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (I): Entendiendo las causas

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (I): Entendiendo las causas

Muchos son los niños “etiquetados” con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) ya que cumplen con algunas de las características de las personas con esta condición y, sin embargo, no presentan las alteraciones neuroquímicas que caracterizan este trastorno, por lo cual no debieran ser señalados de tal manera. Hay varios caminos que conducen a presentar los síntomas del TDAH, pero solo uno es propio de esta condición.

 

Cuando la causa es el trastorno del sueño

Un niño puede presentar trastornos del sueño por distintos motivos y presentar una disminución de la atención. El mal dormir de forma crónica puede confundir el diagnóstico, ya que genera una pérdida de atención. No es difícil comprobar que con solo dormir mal unos días ya no se logra tener ni la concentración ni las fuerzas suficientes para finalizar cualquier actividad.

Las causas del mal dormir son múltiples: la mala higiene del sueño (uso de TV, celulares y otros dispositivos en la habitación); las alergias, que al obstruir la normal respiración nasal son otro motivo muy común del trastorno del sueño; así como el uso de medicamentos antiasmáticos que alteran el sueño, su profundidad y calidad.

Otras causas son intrínsecas, de nacimiento, y ocasionan que el niño no tenga moderación suficiente. Es decir, no sienta o no tenga conciencia del cansancio; no tenga fuerzas para mantenerse dormido toda la noche, por lo que su sueño puede ser superficial e inquieto; o no pueda contener sus impulsos, lo cual suele ser otra característica que se confunde con las propias de una persona con verdadero TDAH.

 

Cuando la causa es de índole neuroquímica

La libido, el entusiasmo, el carisma y la alegría son emociones que se generan en una zona del cerebro llamada mesolímbica. Cuando una persona nace con gran actividad en esta zona, suele interesarse solo por lo que le apasiona. Así, puede parecer también que carece de atención frente a temas que no son de su interés. Cuando la zona mesolímbica entra en actividad, realiza una inhibición de la región mesocortical, encargada de generar atención. Así, ambas regiones se alternan en su funcionamiento, por lo que la simpatía y el carisma se alternan con la atención.

Los jóvenes que realmente presentan una catastrófica falta de atención son los que no presentan actividad suficiente en la región mesocortical. En esta región cerebral se genera la dopamina, un neurotrasmisor que se libera con exclusividad en la corteza frontal del cerebro, zona donde se integran todas las funciones cerebrales y que es la encargada de la atención. La dopamina generada en la región mesocortical también se conoce como la memoria de trabajo o working memory, y en su deficiencia radica la verdadera causa del TDAH.