El diseño terapéutico y el paciente

El diseño terapéutico y el paciente

Muchas personas piensan que los medicamentos llamados “naturales” deberían producir indiscutibles efectos naturales sobre el organismo. No obstante, la etiqueta “natural” no descarta el desarrollo de efectos adversos sobre el cuerpo, y tampoco significa que su efecto sea eficiente, que resuelva el problema.

Por su parte, los fármacos tradicionales usados en pequeñas dosis y en combinaciones eficientes, pueden restaurar los mecanismos naturales del organismo y, de ese modo, ir más allá de calmar o controlar los picos de la enfermedad. Es decir, estos medicamentos tradicionales, aplicados bajo la forma de un diseño terapéutico atacan de manera asertiva la causa del problema, disminuyendo los factores agravantes de la enfermedad.

 

La particularidad de cada paciente, uno de los pilares del diseño terapéutico

Un diseño terapéutico está orientado a evitar que una condición de salud determinada alcance un pico crítico. De ese modo, puede prevenir tanto la manifestación de la enfermedad como que sus semillas genéticas encuentren un terreno fértil para prosperar.

El diseño terapéutico aprovecha los mecanismos de acción de un medicamento y los combina con otros para potenciar su efecto. En este acercamiento terapéutico se consideran las diferencias particulares de cada paciente en cuanto a su Sistema Nervioso Autónomo (SNA), es decir, en cuanto a los circuitos cerebrales que dirigen el cuerpo, sus reacciones y sus emociones.

El medicamento (o la combinación de medicamentos) termina siendo parte de una suerte de jugada de ajedrez. Su administración en pequeñas dosis controladas y combinadas logra que el tratamiento tome el rumbo requerido para el funcionamiento natural del Sistema Nervioso Autónomo. Con un diseño terapéutico se restablecen los mecanismos que favorecen los sistemas inmunológico, digestivo, nervioso y endocrino, así como la fertilidad, el descanso, la activación del sueño profundo y la analgesia.

 

Diseño Terapéutico: Qué se toma en cuenta de cada paciente.

Al tomar en cuenta al paciente como caso único, el diseño terapéutico considera una amplia gama de factores, como las condiciones de vida del paciente, su personalidad, los agravantes de su condición médica y su estado en el momento de recibir la medicación. En un diseño terapéutico es fundamental considerar una serie de factores complejos, como por ejemplo: quién es el paciente, en qué oportunidad y a qué hora del día tomará la medicación, en qué combinación, por cuánto tiempo y en qué dosis.

Otro elemento a tomar en cuenta en el tratamiento de las enfermedades “raras” o “huérfanas” es la presencia de agravantes de esa condición particular. Por ejemplo, no es lo mismo un paciente hipertenso con un trastorno de sueño, que un paciente hipertenso sin trastornos de sueño; no es lo mismo un paciente con migraña y trastornos del sueño, que un paciente con el mismo diagnóstico pero que logra descansar con un sueño profundo y reparador.